En los Hamptons, desplazarse dejó de ser una necesidad para convertirse en una declaración estética. Este verano, los huéspedes del Gurney’s Montauk Seawater Spa pueden elegir entre un Bentley, un Aston Martin o un Porsche Taycan eléctrico para recorrer caminos costeros con la música perfecta y una botella de rosé esperándolos en la guantera.
Con rutas sugeridas entre viñedos, playas privadas y restaurantes con encanto, cada curva es parte del espectáculo. Ya sea con chofer o al volante, lo importante es integrarse al paisaje con elegancia y sutileza.
Porque en esta costa, moverse no es llegar: es brillar en el trayecto.