El lujo contemporáneo dejó de ser acumulación. Ahora es acceso.
No importa quién paga más, sino quién sabe activar lo que no aparece en ningún sistema.
Fluidez como poder
Firmas como Quintessentially entienden que el privilegio real es la ausencia de fricción. Una mesa inexistente en el sistema. Una boutique cerrada. Una visita privada.
El lujo más sofisticado no se anuncia. Se ejecuta.